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AUTORES
Un sevillano genial y universal.
Andrés Martínez de León nació en Coria del Río (Sevilla) el 5 de abril de 1895, en la calle del Palomar. Hijo de familia humilde en la Andalucía de finales del siglo XIX, sus padres se trasladaron a Sevilla cuando Martínez de León tenía apenas un año y medio, y se afincaron en Triana --barrio popular situado al otro lado del Guadalquivir--. Allí creció, estudió las primeras letras y se inició en la afición y el interés por el dibujo, como el mismo dejó dicho: “Todo mi mundo infantil se desarrolló en la Huerta de Los Remedios, que hoy es un hermoso barrio. Junto a esta huerta, estaba el convento del mismo nombre. Quizá de ahí arranquen muchas cosas de mi vida... entre otras, mi afición a la pintura, desde luego”. Su padre trabajaba como capataz de una de la huertas que había en la zona de los Remedios, y según el mismo dijo “(...) yo frecuentaba muchísimo los salones aquellos, inmensos, callados, del convento de la Huerta de los Remedios. Allí pintaban –era su estudio-- artistas de la paleta como Gonzalo Bilbao, Zuloaga y Marín Castellanos, entre otros muchos (...)”. Por lo que debió ser así como se inició su vocación e interés por el dibujo y la pintura.
En 1909, cuando tenía 14 años, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde estudió dibujo e ilustración, y conoció los rudimentos de la pintura y el color que por el momento no desarrolló. Su dibujo era a la vez nervioso y rápido pero también detallista, si bien la economía de rasgos será siempre una de sus principales características.
Según costumbre de la época, expone sus primeros trabajos en los escaparates de una tienda de la calle Sierpes de Sevilla, con la buena fortuna de que los ve Juan Carretero Luca de Tena, director hasta 1929 del diario El Noticiero Sevillano --propiedad de la familia Peris Mencheta--, quien valora al joven dibujante y le ofrece trabajar para el periódico. Martínez de León no deja pasar la ocasión y así se introduce en el mundo de la prensa, lo que abre un amplio campo para su trabajo y la posibilidad de depurar su estilo gráfico. Gracias a su asidua colaboración en El Noticiero Universal se dió a conocer públicamente y poco a poco comenzó a colaborar con otros periódicos de aquellos años, como los diarios de Madrid El Sol y La Voz y en las revistas La Esfera y Blanco y Negro, esta última perteneciente al poderoso grupo de prensa del ABC. Para estas y otras publicaciones periódicas de la época Andrés Martínez de León realizó dibujos rápidos sobre temas cotidianos, sobre lances del toreo y sobre la vida que pasa, y pronto comenzó a desarrollar su vena de humorismo sardónico.
Hacia 1920 Andrés Martínez de León crea su personaje Oselito, tipificación del hombre andaluz o más exactamente sevillano --y aún habría que destacar que en sus primeros años Oselito más que al sevillano representa al trianero tipo--. Oselito nace de las dotes de observación del autor e inicialmente vive en función del pequeño mundo cotidiano en el que Martínez de León ha elegido instalarse, en su personal reducto trianero, por más que poco a poco el personaje trascenderá Triana e incluso Sevilla y acabará por convertirse en uno de los instrumentos básicos de Martínez de León para desarrollar su trabajo de periodista gráfico y cronista de la realidad de su tiempo, extendiendo su dibujo y su testimonio periodístico a la vida nacional e internacional.
Pero si bien es aproximadamente en 1920 cuando Martínez de León da vida a su personaje más importante --y casi habría que decir su único personaje, pues en Oselito se resumen todos los tipos que en un momento u otro de su vida creó el autor--, va a ser a partir de la publicación en 1926 de su libro Álbum de Historietas Sevillanas, editado en Madrid por la Editorial Páez, en la colección Biblioteca Giralda, cuando el nombre de Andrés Martínez de León se hará conocido a nivel nacional.
El año 1931 tendrá especial importancia para nuestro autor porque es entonces cuando se publica su segundo libro, Los amigos del toro o la parte sana de la afición. Lo hace la Editorial C.I.A.P., de Madrid, una empresa auténticamente adelantada a su tiempo, que se plantea el negocio editorial desde perspectivas europeas. Los amigos del toro o la parte sana de la afición lleva un prólogo de Gregorio Corrochano, periodista y escritor español, prácticamente de la misma generación que Martínez de León, que se hizo famoso por sus crónicas taurinas en el diario ABC y por su interés en educar a los aficionados taurinos para que apreciasen adecuadamente la que Oselito llama “La fiesta del Sol”, es decir las corridas de toros. Justamente es Oselito quien, con un compadre trianero, protagoniza los 30 capítulos del libro, a razón de un capítulo por cada página de historieta, en los que se plantean crear un Reglamento que sirva para regenerar la fiesta de los toros.
En los años 30 Martínez de León multiplica su trabajo en la prensa, ilustra libros, se convierte en un dibujante fundamental del mundo del toro, dibuja diversas series de postales en color, se acerca ocasionalmente a la pintura, realiza exposiciones de sus obras, y su fama se extiende por España e Hispanoamérica.
En 1935 el diario La Voz comisiona a Martínez de León para que haga un viaje a la U.R.S.S. coincidiendo con el 18 aniversario de la Revolución de Octubre de 1917. Se desconoce si fue idea propia o del diario el que el viajero/narrador fuese Oselito en lugar del autor, también se desconoce si la idea madre de hacer este viaje fue suya o de la dirección del diario. Oselito en Rusia es un libro particular que se aparta del resto de la obra del autor, puesto que se trata del reportaje del viaje que el autor ha hecho a la Rusia Soviética, viaje que describe fluidamente y con una prosa agradable bien que lo haga a través de Oselito, con su peculiar decir. El libro está profusa y muy bien ilustrado por Martínez de León que nos da en cada página dos o tres dibujos a la pluma con Oselito moviéndose, lo que Oselito dice, lo que Oselito ve, etc.; pero, en este caso, no se trata de un libro de historietas.
En 1937 y 1938 viajó por los frentes andaluces y extremeños, junto con otros intelectuales, como Rafael Alberti, Pedro Garfias y Miguel Hernández, para animar a los soldados de la República. En los años de guerra Martínez de León tuvo una destacada actividad como dibujante, con Oselito convertido en un “miliciano” un tanto particular, que protagonizó historietas declaradamente antifascistas en formato de tira, impresas en el faldón de diversos periódicos políticos de Altavoz del Frente como Frente Extremeño o Nuestra Bandera, así como en otra prensa valenciana. Buena parte de estas historietas de guerra, pero no todas, se recogen en el libro Oselito extranjero en su tierra, editado por el Ejército de Levante en octubre de 1938, libro que tiene el mismo tamaño y formato apaisado que sus dos anteriores libros de historietas, si bien las penurias de la guerra impidieron que la cubierta fuera en color.
El final de la guerra civil sorprendió a Martínez de León en Valencia, desde donde se trasladó a Madrid. Allí, el mismo año 1939 fue detenido y posteriormente juzgado por sus actividades durante la República y la Guerra. La condena fue a muerte, pena que en 1941 le fue conmutada por la de 30 años de prisión. Andrés Martínez de León fue dejado en libertad a finales del año 1945, según el Decreto de 9 de octubre de 1945, por el que Franco concedía un indulto “a los responsables de los delitos de rebelión militar, contra la seguridad interior del Estado o el orden público, cometidos hasta el 1 de abril de 1945”.
A mediados de los años 50 y en momentos en los que el régimen franquista había suavizado un poco --y escribo aflojado y no abandonado-- el control más duro sobre la sociedad española, en paralelo al proceso de desideologización que se llevó a cabo desde 1939, Andrés Martínez de León conoció un relativo resurgir de su popularidad. En 1954 la Editorial Aguilar publicó el que era su cuarto libro: Los Amigos del Toro. El toreo, sus males y sus remedios por Oselito, que en cierto modo era obra nueva y en cierto modo reelaboración de su anterior libro Los amigos del toro o la parte sana de la afición.
En 1966 las autoridades municipales de Coria del Río tomaron la decisión de rendirle un nuevo homenaje y para ello colocaron, el día 3 de mayo de 1966, un azulejo representando a Oselito en la casa de la calle del Palomar donde nació el dibujante. A raíz de esto Martínez de León decidió colaborar con el Ayuntamiento de Coria, realizando cada año las ilustraciones correspondientes a los carteles de feria, hasta 1977. En 1978 murió, sin haber vuelto a realizar historietas, pero él y su obra han quedado en primera fila para la historia de la cultura andaluza y específicamente de la historieta de Andalucía.
Extraído de la Introducción de Antonio Martín,
Coordinador de la colección Historiando la Memoria.
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